Despertar de alas

Wednesday, February 08, 2006

Tres horas en el mar ardiente

Tres horas,
no en tiempos lineales y coherentes
sino fraccionados;
disfrazados de ángeles con pistolas silenciadoras,
asaltándome en las esquinas del mutismo inocuo,
mutilanme con sus miradas que son garras,
las mismas garras que son caricias,
de serpiente, de mujer,
de diosa que es también mundana,
de explosión que calla y que ensordece.

No soy de su mundo,
no pertenezco,
ni a usted, ni a ella,
ni a la esfera que arrienda mi mente.

Soy el diplomático de un país que no recuerdo,
Tengo de anfitrión a la especie humana:


Qué asco

Thursday, February 02, 2006

Quema, como el beso de una apuesta dolorosa

La delicia nos duele,
Pero es así para que no se descarrilen
Ni los unos ni las otras en tanto mar de gusto.

Tu estas por allá
Y todas éstas estan aquí,
Esmerándose por conocer
mi mente, mi cuerpo y mis gustos,
Se estudian mis inclinaciones,
Saben que prefiero la fruta a la salsa,
Que me gusta el amarillo,
aunque sea mejor el azul
y prefiera el rojo al final.

Ah, qué le haremos,
Otro error,
Otra falla en mi sistema,
No estoy diseñado para la reproducción,
Sólo para amarte,
un día a la semana.

La luz y la mermelada de piña

Dulce, cálida,
aún recien salida del congelador.

Por siempre pasional, traslucida,
mecida por la voz de la buena diosa,
dorada, como tesoro bien amado.

Gracias amor, te damos mi cuerpo y yo,
de ti ha brotado en la noche este dulce sabor salino,
A ti pago de la mejor forma...